
MIÉRCOLES DE LAS TÉMPORAS DE CUARESMA
Semidoble
(ornamentos morados)
Mira mi humillación y mi trabajo y
perdona todos mis pecados
(Salmos XXIV, 18)
Lección
En aquellos días dijo el Señor a Moisés: Sube a mí en el monte, y estate allí: y te daré las tablas de piedra, la Ley y los preceptos que he escrito: para que los enseñes a los hijos de Israel. Se levantaron Moisés y su ministro Josué: y, al subir Moisés al monte de Dios, dijo a los ancianos: Esperad aquí hasta que tornemos a vosotros. Tenéis con vosotros a Aarón y a Hur: si hubiere alguna cuestión, recurriréis a ellos. Y, habiendo subido Moisés, una nube cubrió el monte, y la gloria del Señor habitó en el Sinaí, cubriéndolo con la nube durante seis días: mas, al séptimo día, le llamó de en medio de la nube. Y era la figura de la gloria de Dios como un fuego que ardía sobre la cima del monte, a la vista de los hijos de Israel. Y, penetrando Moisés en medio de la nube, subió al monte: y estuvo allí cuarenta días y cuarenta noches.
Éxodo XXIV, 12-18
Epístola
En aquellos días vino Elías a Bersabée de Judea, y dejó allí a su siervo, y siguió por el desierto durante un día de camino. Y habiendo llegado, y sentádose bajo un enebro, pidió a su alma que se muriera, y dijo: Ya me basta, Señor, llévate mi alma: porque no soy mejor que mis padres. Y se echó, y se durmió bajo la sombra del enebro: y he aquí que el Ángel del Señor le tocó, y le dijo: Levántate y come. Miró, y he aquí que había junto a su cabeza un pan cocido al rescoldo y un vaso de agua: comió, pues, y bebió, y se durmió de nuevo. Y tornó segunda vez el Ángel del Señor, y le tocó, y le dijo: Levántate, come: porque te resta un largo camino. Habiéndose levantado, comió, y bebió, y, fortalecido con aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches, hasta que llegó a Horeb, el monte de Dios.
III Reyes XIX, 3-8
Evangelio
En aquel tiempo: Respondieron a Jesús algunos de los escribas y fariseos, diciendo: Maestro, queremos ver un milagro tuyo. El, respondiendo, les dijo: Esta raza mala y adúltera busca un milagro: y no se le dará, sino es el signo del Profeta Jonás. Porque, así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre de la ballena, así el Hijo del hombre estará tres días y tres noches en el seno de la tierra. Los habitantes de Nínive surgirán el día del juicio con esta raza, y la condenarán: porque ellos hicieron penitencia, al predicársela Jonás. Y he aquí al que es más que Jonás. La Reina del Mediodía surgirá el día del juicio con esta raza, y la condenará: porque ella vino desde el extremo de la tierra, para oír la sabiduría de Salomón: y aquí está el que es mayor que Salomón. Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, anda por lugares áridos, buscando descanso, y no lo encuentra. Entonces dice: Volveré a mi casa, de donde salí. Y, tornando, la encuentra desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y, entrando, habitan allí; y la nueva situación de aquel hombre viene a ser peor que la primera. Así sucederá también con esta raza pésima. Estando todavía hablando a las turbas, he aquí que su madre y hermanos esperaban fuera, queriendo hablarle. Y le dijo uno: He aquí que tu madre y tus hermanos están afuera, buscándote. Pero El, respondiendo al que le hablaba, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí a mi Madre y a mis hermanos. Porque, el que hiciere la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.
Mateo XII, 38-50
Visto en: Santo Evangelio del Día (https://santoevangeliodia.blogspot.com/)