
§ 6.o Del décimo mandamiento
466. ¿Por qué prohíbe Dios aun el deseo de los bienes ajenos?
Dios nos prohíbe los deseos desordenados de los bienes ajenos porque quiere que, aun interiormente, seamos justos y que nos mantengamos siempre muy lejos de las acciones injustas.
Tomado del «Catecismo mayor del año 1905», de san Pío X, Editorial Angustam Portam.
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