«Una señora de distinción fue objeto del tercer milagro. Se le hizo en la mano una úlcera, en que bien pronto apareció la gangrena, de manera que hacía necesaria la amputación. Acordada la operación para el día inmediato, llevaron a la paciente una reliquia de SANTA FILOMENA; púsosela por la noche sobre la llaga y cuando a la mañana vino el cirujano para hacer la amputación, encontró que había desaparecido la gangrena».
Tomado del libro «Vida y milagros de santa Filomena», de M. J. F. B., Editorial Angustam Portam.
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