«Era cosa extraordinaria dar a un particular un Cuerpo entero de Santo y, sobre todo, de nombre conocido; porque siendo pocos los que se lograban de esta clase, se reservaban para los Obispos o para las Iglesias. Don Francisco, pues, se encontró con recado del custodio de las santas reliquias haciéndole ver que no podía complacerlo. Estas dificultades y otras que sobrevinieron sólo debían servir para hacer conocer más claramente la voluntad divina con respecto al destino de este santo Cuerpo y hacerlo más glorioso; pues, cuando menos lo pensaba nuestro Misionero, se vio depositario y después dueño de las santas Reliquias de santa Filomena».
Tomado del libro «Vida y milagros de santa Filomena», de M. J. F. B., Editorial Angustam Portam.
Libro a la venta en: Amazon
Suscríbete a nuestro canal de Telegram
