«Hizo Diocleciano que me arrastrasen por las calles de Roma y que después disparasen contra mí una nube de flechas. Me encontraba erizada de ellas y mi sangre corría por todas partes hasta desfallecer y quedarme moribunda. El Cielo me favoreció con una nueva gracia: me quedé dulcemente dormida y al despertar me encontré perfectamente curada».
Tomado del libro «Vida y milagros de santa Filomena», de M. J. F. B., Editorial Angustam Portam.
Libro a la venta en: Amazon
Suscríbete a nuestro canal de Telegram
