«Diocleciano manda que me arrojen al Tíber con un áncora atada al cuello. Ejecútase la orden, y Dios no permite que triunfe el tirano pues, en el momento que me arrojaban al río, vinieron dos Ángeles a socorrerme: cortan la cuerda, el áncora desciende a lo profundo del río y a mí me transportan muy dulcemente a presencia de un pueblo innumerable que ocupaba las orillas del río».
Tomado del libro «Vida y milagros de santa Filomena», de M. J. F. B., Editorial Angustam Portam.
Libro a la venta en: Amazon
Suscríbete a nuestro canal de Telegram
