Esta sangre, indicio cierto del género de martirio que terminó los días de SANTA FILOMENA, fue recogida conforme al uso de la primitiva Iglesia por los cristianos piadosos, quienes, cuando por sí mismos no podían, se dirigían a los paganos, y aun a los verdugos de sus hermanos, para conseguir junto con los venerables despojos esta sangre preciosa, ofrecida con tanta generosidad a aquel que por la efusión de la suya en la cruz santificó los sacrificios, los dolores y la muerte de sus hijos.
Tomado del libro «Vida y milagros de santa Filomena», de M. J. F. B., Editorial Angustam Portam.
Libro a la venta en: Amazon
Suscríbete a nuestro canal de Telegram
