Santo Evangelio del Día: 3 de abril

Miércoles de Pascua

MIÉRCOLES DE LA OCTAVA DE PASCUA

Doble de primera clase
(ornamentos blancos)

“Venid benditos de mi Padre, tomad posesión del reino que
os está preparado desde el principio del mundo”.
(Mateo XXV, 34)

 

Epístola

En aquellos días: Tomando Pedro la palabra dijo: Varones de Israel y los que teméis a Dios, oíd: El Dios de Abrahán, Isaac y Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado a su Siervo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste juzgaba ponerle en libertad. Vosotros negasteis al Santo y Justo y pedisteis que se os diese en gracia un hombre homicida; y disteis muerte al autor de la vida, a quien Dios ha levantado de entre los muertos; de lo cual nosotros somos testigos. Ahora bien, oh hermanos, yo sé que por ignorancia obrasteis lo mismo que vuestros jefes. Mas Dios ha cumplido de esta manera lo vaticinado, por boca de todos los profetas: que padecerá el Cristo suyo. Arrepentíos, pues, y convertíos, para que se borren vuestros pecados.

Hechos III, 13-15, 17-19

Evangelio

En aquel tiempo: De nuevo apareció Jesús a los discípulos a la orilla del mar de Tiberíades. He aquí cómo: Simón Pedro, Tomás, llamado Dídimo; Natanael, el de Caná de Galilea; los hijos de Zebedeo, y otros dos discípulos, se encontraban juntos. Simón Pedro les dijo: “Yo me voy a pescar”. Le dijeron: “Vamos nosotros también contigo”. Partieron, pues, y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada. Cuando ya venía la mañana, Jesús estaba sobre la ribera, pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dijo: “Muchachos, ¿tenéis algo para comer?”. Le respondieron: “No”. Díjoles entonces: “Echad la red al lado derecho de la barca, y encontraréis”. La echaron, y ya no podían arrastrarla por la multitud de los peces. Entonces el discípulo, a quien Jesús amaba, dijo a Pedro: “¡Es el Señor!”. Oyendo que era el Señor, Simón Pedro se ciñó la túnica –porque estaba desnudo– y se echó al mar. Los otros discípulos vinieron en la barca, tirando de la red (llena) de peces, pues estaban sólo como a unos doscientos codos de la orilla. Al bajar a tierra, vieron brasas puestas, y un pescado encima, y pan. Jesús les dijo: “Traed de los peces que acabáis de pescar”. Entonces Simón Pedro subió (a la barca) y sacó a tierra la red, llena de ciento cincuenta y tres grandes peces; y a pesar de ser tantos, la red no se rompió. Díjoles Jesús: “Venid, almorzad”. Y ninguno de los discípulos osaba preguntarle: “¿Tú quién eres?” sabiendo que era el Señor. Aproximose Jesús y tomando el pan les dio, y lo mismo del pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús, resucitado de entre los muertos, se manifestó a sus discípulos.

Juan XXI, 1-14

Visto en: Santo Evangelio del Día (https://santoevangeliodia.blogspot.com/)

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