
«Saladino, aquel conquistador que había sometido a muchas naciones del Asia, mandó, al morir, que cuando se llevara su cuerpo al sepulcro, lo precediese un soldado levantando su camisa con la punta de una pica y exclamando: ¡ved ahí todo lo que Saladino lleva consigo a la tumba!».
Tomado del libro «Preparación para la muerte», de San Alfonso María de Ligorio, Editorial Angustam Portam.
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