
Martirologio romano
En Roma, santas Basilisa y Anastasia, mártires, quienes, perteneciendo a la nobleza romana, fueron discípulas de los apóstoles, recuperaron y dieron cristiana sepultura a los cuerpos de san Pedro y san Pablo. Al ser llevadas ante Nerón, se mantuvieron firmes en la fe; tras serles cortadas sus lenguas y pies, fueron ejecutadas a espada, ganando así la corona del martirio.
En Roma, santos Marón, Eutiques y Victoriano, mártires, los cuales juntamente con santa Flavia Domitila, estuvieron mucho tiempo desterrados en la isla Poncia en confesión de Cristo; después, en tiempo del emperador Nerva, se levantó el destierro, y como no dejasen de convertir almas a Jesucristo, en persecución de Trajano mandó el juez Valeriano que fuesen muertos con diversos géneros de suplicios.
En Persia, santos Máximo y Olimpiades, mártires, los cuales en el imperio de Decio primeramente fueron azotados con manoplas de plomo y con manojos de varas, y después les dieron palos en la cabeza hasta que expiraron.
En Ferentino, en Toscana, san Eutiquio, mártir.
En Mira, de Licia, san Crescente, mártir, el cual consumó el martirio quemado en una hoguera.
En Mira, de Licia, santos Teodoro y Pansilipo, mártires, quienes padecieron bajo el emperador Adriano,
En Bretaña, san Paterno de Ceredigion, obispo y fundador
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Alabado y glorificado sea Dios eternamente.
Tomado de Cristo ¿Vuelve o no Vuelve? (https://vuelvecristo.blogspot.com/) y de Año Cristiano de Juan Croisset, S.J.