
«La devoción verdadera y viva, oh Filotea, presupone amor de Dios o, por mejor decir, es verdadero amor de Dios; pero no un amor cualquiera, pues cuando el amor divino hermosea nuestra alma se llama gracia, porque nos hace agradables a la Divina Majestad: cuando nos da fuerzas para obrar bien, se llama caridad; mas cuando llega a tal grado de perfección que no solamente nos hace obrar el bien, sino practicarlo con cuidado, con frecuencia y prontitud, entonces es cuando se llama devoción».
Tomado del libro «Introducción a la vida devota», de San Francisco de Sales, Editorial Angustam Portam.
Libro a la venta en: Amazon
Suscríbete a nuestro canal de Telegram