
«El que es inclinado al ayuno se tiene por muy devoto si ayuna, aunque su corazón esté lleno de rencillas, y al paso que por sobriedad no se atreve a llegar con la lengua al vino, ni aun tal vez al agua, no hará escrúpulo de bañarla en la sangre de su prójimo con murmuraciones y calumnias: otro se juzgará devoto porque reza muchas oraciones al día, aunque después de esto se desate su lengua en palabras duras, arrogantes e injuriosas contra sus domésticos y vecinos: otro sacará con gran prontitud de su bolsa el dinero para dar limosna a los pobres, pero no puede sacar de su corazón dulzura con qué perdonar a sus enemigos: otro perdonará a sus enemigos, pero jamás pagará a sus acreedores sino obligado por la Justicia. Todos éstos están vulgarmente reputados por devotos y, ciertamente, no lo son».
Tomado del libro «Introducción a la vida devota», de San Francisco de Sales, Editorial Angustam Portam.
Libro a la venta en: Amazon
Suscríbete a nuestro canal de Telegram