
«Si la hermosa y casta Rebeca, dando de beber a los camellos de Isaac, fue elegida para esposa suya y recibió de su parte pendientes y brazaletes de oro, yo también espero de la inmensa bondad de mi Dios que, llevando sus amadas ovejas a las saludables aguas de la devoción, conseguiré que reciba él mi alma por esposa suya y ponga en mis orejas las doradas palabras de su santo amor y en mis brazos la fuerza para ejecutarlas perfectamente, que es en lo que consiste la esencia de la verdadera devoción».
Tomado del libro «Introducción a la vida devota», de San Francisco de Sales, Editorial Angustam Portam.
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