«El olvidarse de sí mismos, o a lo menos el no mirarse sino después de Dios y en Dios, el referirse todo entero a Dios, el cuidar principalmente de los intereses de Dios, de su voluntad, de su beneplácito como estando todos consagrados a su gloria y no debiendo respirar sino su gloria; el estar en la disposición habitual de hacerlo todo, de sufrirlo todo, de sacrificarlo todo por él, y de creer que tal es el primer deber, el último fin y lo que constituye propiamente la esencia de cristiano, esto es una moral no practicada, ni conocida, ni comprendida de muchos».
Tomado del «El interior de Jesús y de María», de Juan Grou, Editorial Angustam Portam.
Libro a la venta en: Amazon
Suscríbete a nuestro canal de Telegram
