
«Los primeros cristianos, en cuanto sus hijos recibían recién nacidos el bautismo, les recordaban sin cesar sus obligaciones, los conducían desde pequeños a las asambleas de los fieles, les procuraban, o les daban ellos mismos, las instrucciones necesarias y nada cuidaban con más solicitud que conservarlos en la inocencia».
Tomado del «El interior de Jesús y de María», de Juan Grou, Editorial Angustam Portam.
Libro a la venta en: Amazon
Suscríbete a nuestro canal de Telegram