
360. ¿Prohíben estas palabras toda suerte de imágenes?
No, por cierto; sino sólo las imágenes de las falsas divinidades hechas con el fin de ser adoradas, como hacían los idólatras. Es esto tanta verdad, que el mismo Dios mandó a Moisés que hiciera algunas, como las dos estatuas de los querubines sobre el arca y la serpiente de metal en el desierto.
Tomado del «Catecismo mayor del año 1905», de san Pío X, Editorial Angustam Portam.
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