
290. ¿Qué entendemos cuando pedimos que Dios sea conocido, amado y servido de todo el mundo?
Entendemos pedir que los infieles vengan al conocimiento del verdadero Dios, que los herejes reconozcan sus errores, que los cismáticos vuelvan a la unidad de la Iglesia, que los pecadores se conviertan y que los justos perseveren en el bien.
Tomado del «Catecismo mayor del año 1905», de san Pío X, Editorial Angustam Portam.
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