
269. ¿Disminuyen las distracciones el mérito de la oración?
Sí; cuando nosotros mismos las procuramos o, bien, no las desechamos con diligencia. Mas si hacemos cuanto es posible para estar recogidos en Dios, entonces las distracciones no menoscaban el mérito de nuestra oración, antes pueden acrecentarlo.
Tomado del «Catecismo mayor del año 1905», de san Pío X, Editorial Angustam Portam.
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