
262. Si la oración tiene tanta virtud, ¿cómo tantas veces no son oídas nuestras oraciones?
Muchas veces no son oídas nuestras oraciones, o porque pedimos cosas que no convienen a nuestra salud eterna, o porque no pedimos como debemos.
Tomado del «Catecismo mayor del año 1905», de san Pío X, Editorial Angustam Portam.
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