
137. Pues, ¿por qué la santificación de las almas se atribuye en particular al Espíritu Santo?
La santificación de las almas se atribuye en particular al Espíritu Santo porque es ella obra de amor, y las obras de amor se atribuyen al Espíritu Santo.
Tomado del «Catecismo mayor del año 1905», de san Pío X, Editorial Angustam Portam.
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